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Patricio, José Antonio, Paco, Santiago, Francisco y Furgencio. Ellos son los responsables de poner en marcha “Hombres por el Encuentro”, AHIGE Murcia, a quienes les damos la bienvenida y felicitamos por su iniciativa. Sin duda se trata de un grupo de hombres que comienzan con ilusión y ganas esta andadura en el movimiento de hombres por la igualdad de género.
¿Por qué “Hombres por el Encuentro"? Razones para un nombre. Ante el lema de la igualdad, preconizado en nuestra perspectiva de género, proponemos una matización añadida en nuestro lema y nombre: El Encuentro. ¿Para qué la igualdad? Para encontrarnos. Encontrarse es una alegría.
Se encuentran dos amigos que hacía tiempo no se veían y nos gozamos, se encuentra un padre con su hija o su hijo al volver de un viaje y disfrutamos, se encuentra algo que perdimos hace tiempo, un reloj, un billete o un documento importante y nos alegramos; se encuentran dos personas extrañas y algo se desata, se encuentra un lugar para descansar después de un largo camino y agradecemos que así sea… Sin embargo, los encuentros más provechosos están precedidos de un desencuentro, de un olvido, de una escisión, de algo que estando unido, por alguna razón, se nos perdió o se olvidó y quizá nos espera. Pero, ¿qué se olvidó en el caso del género? ¿Con quién tenemos que encontrarnos? En el caso de los hombre tenemos que empezar por reencontrarnos con aquello que se ha llamado lo femenino. Es una parte de nosotros que anda encogida, acorralada y oculta, pero que ruega por salir de alguna manera o de otra. De ahí que para empezar haya que reencontrarse con esa parte que el hábito de nuestro privativo poder masculino había relegado en exclusividad a la vida de las mujeres. Encuentro y alegría por recobrar una integridad antropológica que en el hombre estaba rota. La igualdad nos pone en el camino de recobrar esa convivencia, nos prepara para ese encuentro. Nos repara. Y cuando empezamos a reconocer ese olvido y empezamos a tutearnos con esa parte hasta el momento extraña, nos sorprendemos. La alegría del encuentro es su única razón. Por eso, eso no tiene más justificación que empezar a practicarlo, que hacerlo vida. En consecuencia, también encontrarnos con los hombres, con los demás hombres. Encuentro con aquellos hombres que no han sido más que correligionarios de una manera de lucirnos como hombres, pero tal vez nunca, aunque quisiéramos, verdaderos amigos; encontrarnos con aquellos que estaban ahí sin mostrarse, por creerse menos que otros. Encontrarnos con los que habían sido desterrados como hombres por su tendencia sexual simplemente diferente. También encontrarnos con las edades de los hombres. Encontrarnos con los hombres jóvenes y los hombres ancianos, encontrarnos con los niños, con los bebés, con nuestros antepasados y nuestro propio pasado, también con nuestros padres. Y dejarnos que nos encuentren, eso sí.
Y a la vez, encontrarnos con las mujeres, de tú a tú, encontrarnos con la extrañeza de sabernos iguales y diferentes. De abrirnos de nuevo al conflicto. La experiencia insustituible de que ella, extraña y muchas veces lejana, es clave para mi propia vida, para mi propia alegría. En fin nos queremos afirmar en el encuentro como secreto que nos guía en este juego de deconstrucción/reconstrucción del género y las relaciones que entraña. Ese es nuestro horizonte: igualdad para encontrarnos, diferencias para encontrarnos. Pero la desigualdad, la discriminación y la opresión nos escinde, nos desencuentra, nos sume en el perdido abismo del poder, donde el gozo del encuentro queda olvidado. Por ello esta tarea permanente del cuidar el encuentro. Tendemos a olvidarnos, ese es nuestro sino, y nuestra tarea es recobrar siempre la conciencia que se pierde en los instantes de acomodo y privilegio. Pensamos que esta situación de poder machista es más un olvido que un plan premeditado, pero como todo olvido la prenda puede ser demasiado grave como para seguir justificándonos. Cuidar el encuentro, prepararlo y vivirlo, esa es nuestra mirada. Esa es nuestra vida como AHIGE MURCIA, “Hombres por el encuentro”.
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